Mojada

Dejé
la ventana abierta
por si el aire
se vuelve respirable.
Es la noche y respirar
se parece a la asfixia del día
en esta ciudad que tanto sabe
de sofocos.
Llueve. Y las gotas,
que el viento frío arrastra,
mojan mi cuerpo adormecido.
Puedo respirar
y no puedo. Y tu cuerpo
respira a mi lado
sin mí.

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Incertidumbre

¿Qué sabor
tendrá tu cuerpo en estos días?
¿Tendrá el sabor de la infancia
cuando me robabas
el chupetin de cereza
y me lo devolvías directo a la boca?
¿Sabrá
al maíz de los besos
en una noche de otoño?
¿Tendrá el sabor
de los dedos en las bocas
de algunas mañanas y un amanecer?
¿Qué sabor tendrá
tu cuerpo en estos días?
¿Podrías darme un canapé?

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Lamer

Lamer
es una palabra enorme.
Podemos
con ella disfrutar de cada ingrediente, de cada partícula que circunda este instante de sudor.
Podemos
transformarla en un método de
constatación empírica del sabor de
las pieles que habitamos.
Podemos
subir y bajar
por la historia que nos une
y el recorrido nunca acabaría.
Podemos pautar una serie de instrucciones de uso de ella
para no corrernos o para corrernos
por todos lados.
Entonces, lamer
es una palabra enorme
y deliciosa: un punteo de granos de sal cerca del ombligo

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Aburrimiento

Estoy herrumbrando el silencio
y el paraíso va construyendo desiertos.
El sol sale y se pone,
sale y se pone en el centro de todo.
Voy erigiendo murallas,
mientras el óxido y el silencio
confunden el solsticio.

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Regularidades

Nada es horas hasta que
arde mi cuerpo
de tanto silencio.
Voy a extrañar una palabra
casi como muerte
o tierra
o invierno.
Estás sintiendo mi mano
con la duda de los pájaros
que reposan de sol.
Es la mañana
y la ventana carece de un cielo.

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De público y notorio

Sólo hubo
un único destiempo entre los dos
y nos puso en el camino
-roto y adoquinado camino-
de siempre volver a encontrarnos.
Éramos tan niños y, jugando
a querernos y a olvidarnos
incontables veces, crecimos y
acá nos vemos siendo un ayer
renovado.
Un tatuaje
inconcluso nos adornó el cuerpo
de saliva, de besos, de palabras.
Un camino
-perdurable, inconcluso tatuaje-
dibujó en nuestros pies descalzos
adoquines.

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Primigenia

Noche y Cielo.
Humedad.
Sentir que adolece el cuerpo.
Antiguas
manos mutando la piel
en el instante desgarrado.
Antiguos
son los ecos.
Hay una huida renovada.
Y el olor fue dulce.
Una vez más el olor fue dulce.

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